Es aquí donde entra mi experiencia y sobre todo mi manera de pensar después de un libro que me leí hace unos meses. En él te plantea la vida de una manera diferente. Tú atraes las energías que te rodean. Tú eres tu estado de ánimo y según como te tomes las cosas te saldrán bien o mal. Tampoco es que me lo crea al cien por cien pero es cierto que existe algo de verdad en ello. ¿No es verdad que en esos días en los que nos encontramos de buen humor cualquier cosa nos parece poco importante o la miramos de un modo distinto? A mi modo de ver el dolor no es una obligación sino una opción. El sentirte mal o bien está en tus manos, sentimentalmente hablando.
Todos sabemos que la vida va a ser muy dura con nosotros pero se supone que nuestra labor es vivir e intentar que nos afecte lo menos posible. Entonces yo digo que a veces las situaciones en las que te sientes mal, te estresas, te agobias, o simplemente, te deprimes, lo único que debes hacer es buscar el lado bueno de todo eso. Aunque sea pequeño, lo más mínimo que encuentres. Se trata de centrarte en ello y bloquear lo negativo. Es como cuando te hacen daño personas que te importan. Tienes dos opciones, o te deprimes y no sales de la situación o piensas que gracias a eso serás mas fuerte, que cuando una relación termina es porque simplemente habrá una mejor que esa. Puede que no la estés viendo y que quizás no la encuentres hasta dentro de muchos años. Se trata de ser positivos. Suena un poco infantil, iluso e incluso tonto. Pero es cierto. A veces estás tan cegado en la parte negativa de las cosas que piensas que la realidad siempre es cruel y que es así y punto. Si miráramos las cosas de otro modo, si cambiáramos nuestra filosofía de la vida y pensáramos que tal vez, siendo drásticos, mañana no sabemos dónde vamos a estar y que nos estamos perdiendo miles de cosas buenas por una simple cosa mala. En vez de agrandar lo malo es empequeñecerlo hasta tal punto que podamos esconderlo en cualquier rincón, y así nos permitamos disfrutar de las cosas que están ahí todos los días y que no valoramos.
Qué mas da que se acabe una relación, una amistad, que nos caigamos, que discutamos o cualquier cosa. No importa. Si vale, en el momento te vas a dejar llevar por los sentimientos correspondientes pero, lo verdaderamente importante en la vida es llegar a ser tan maduro que sepas apreciar las cosas buenas, porque la madurez incluye saber la realidad. Algunos están demasiado equivocados pensando que no siendo maduros son más felices. Ingenuos. La madurez te permite disfrutar de la felicidad a cada instante, sobre todo porque conoces totalmente su valor y sabes que se esconde en cualquier rincón.
No se trata de decir, paso nada me afecta. No, se trata de recapacitar y grabarte en la memoria que de todo lo malo siempre sale algo bueno...

No hay comentarios:
Publicar un comentario